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De coyotes a secuestradores: el riesgo del contrabando de migrantes en la frontera mexicana

En los últimos dos años, las autoridades han detenido a casi mil 300 migrantes ilegales en  operativos en más de doscientas casas de seguridad tan solo en el área de Laredo.

Hace dos semanas, seis hombres le hicieron señas desesperadas a un policía para que se detuviera. Los hombres, todos inmigrantes indocumentados, le contaron una historia desgarradora al oficial que estaba haciendo un patrullaje de rutina en esta ciudad.

Unos días antes habían cruzado el río Bravo con la ayuda de los coyotes. Después de que los trasladaron de casa en casa, terminaron confinados en una casa rodante en el centro de Laredo, una ciudad de 250 mil habitantes, principalmente latinos, a lo largo de la frontera mexicana. Como no podían pagarles a los traficantes la cantidad que exigían por haberlos pasado al otro lado de la frontera, amenazaron y encerraron a los hombres en la casa, sin comida ni agua. Los inmigrantes patearon la ventana trasera para escapar.

Horas más tarde, cuando un escuadrón de agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos y policías entraron a la casa rodante, todavía quedaba un hombre. Dijo que estaba esperando que lo trasladaran al siguiente destino, ya que había hecho su primer pago de 2 mil 500 dólares, la tarifa del contrabando. Esperaba pagar 3 mil 500 dólares más sobre la marcha.

Las tarifas forman parte del negocio de contrabando de personas a lo largo de la frontera suroeste con México que tiene un valor aproximado de 500 millones de dólares anuales. Las casas de seguridad, como la casa rodante, son el centro de una cadena de contrabando que mueve a cientos de miles de personas de un lado a otro de la frontera y por Estados Unidos.

En los últimos dos años, las autoridades han realizado operativos en más de doscientas casas de seguridad tan solo en el área de Laredo. Casi mil 300 migrantes —la mayoría de ellos pobres y desesperados— fueron arrestados, según la Patrulla Fronteriza y la división de Investigaciones de Seguridad Nacional, una división del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).

“Estas son solo de las que nos enteramos”, dijo Timothy J. Tubbs, agente adjunto especial a cargo de la división de Investigaciones de Seguridad Nacional en la ciudad.

En la ciudad de Laredo, rodeada de una extensa llanura de maleza y cactus, se encuentra el mayor puerto de entrada terrestre hacia Estados Unidos, con una cantidad que anualmente supera los dos millones de camiones que cruzan la frontera. También es el cruce fronterizo más grande para los alimentos comercializados entre Estados Unidos y México; por esta ciudad pasan más de 557 mil millones de dólares al año en importaciones y exportaciones, según la Corporación para el Desarrollo Económico de Laredo.

Además, la carretera interestatal 35, que corta a la mitad el corazón de Estados Unidos en su camino a Minnesota, conecta con otros caminos interestatales importantes, lo cual la convierte en un puerto de entrada ideal para el contrabando.

Las casas de seguridad son estaciones de paso fundamentales en esas rutas de contrabando que, para el alcalde de Laredo, Pete Saenz, son una mancha oscura en la ciudad.

“Es perturbador e ilegal”, comentó Saenz. “No solo ponen en riesgo las vidas de la gente que se queda en las casas de seguridad, sino además las vidas de las personas que los rodean”, agregó.

Fuente. The NY Times

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